LOS PARADIGMAS, COMO LOS RECURSOS, SON AGOTABLES

A grandes rasgos, podemos decir que la economía ha funcionado basándose en el paradigma individuo-colectivo. En este paradigma, cada agente económico busca maximizar su bienestar, su propio bien, y el bien común actúa como una restricción a su objetivo. La sociedad es la suma de individuos que buscan su interés individual. De esta forma, el cuidado del medio ambiente o el reciclado forman parte de un bien común que está limitando mi libertad individual. El funcionamiento de los organismos e instituciones es complicado porque los agentes que forman parte de ellos también busca su propio interés, en lugar de buscar el bien de ese organismo e institución.

Este paradigma está caduco y es incompatible con los modelos económicos que necesita el mundo en el siglo XXI, como el de la economía circular. Es nuestra tarea desplazarnos hacia el paradigma persona-comunidad, en el que la persona integra entre sus propios bienes, el bien común, es decir, este no aparece como una restricción sino como uno de mis objetivos a conseguir. No se trata de plantear un falso dilema entre el protagonismo de la persona y la comunidad. La comunidad tiene sentido cuando contribuye a la dignidad de cada persona, y la persona se desarrolla como tal dentro de una comunidad.

Profesor Titular de Universidad Dpto. Economía e Historia Económica Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales Universidad de Sevilla

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